Fingir demencia
Las ideas que exploro mientras pienso si mi profesión está efectivamente yéndose al tacho
¿Se acuerdan de la chica de los ravioles al disco? Cómo la funaron y cómo cada tanto alguno se acuerda de ella y se ríe, usándola como referencia de una época de abundancia y derroche que la industria de la programación supo tener.
Yo creo que ese video no fue un síntoma de esa era nada más. Creo que es parte de algo más grande.
Gran parte de la industria tech se sostuvo siempre por la habilidad colectiva de fingir demencia. Cualquier persona que trabajó en dos o tres empresas, sobre todo si son grandes, sabe que el sistema está armado alrededor de rituales y marcos de trabajo que en gran parte no sirven para nada. O mejor dicho, sí, sirven para inflar el tiempo y hacernos parecer ocupados. Y para inflar equipos y poder cobrar más por ellos.
Las empresas están repletas de estos relatos:
Todos tuvimos un compañero senior que no hacía nada y nadie se daba cuenta. O elegían fingir demencia.
Lo mismo me pasa cuando se habla de “la era de los bootcamps” y de cómo “le vendían mentiras a la gente” sobre que armar una web en HTML era “ser programador”
Casi nunca se menciona que en la cresta de la ola muchas de las escuelas trabajaban en conjunto con las empresas gigantes que después usaban a esos juniors para inflar sus filas. Que se metían en el mismísimo armado de los programas. No existe una lectura más amplia que parta de la premisa de que, si existía la oferta, es porque había, justamente, demanda.
Ahora mismo la industria sigue fingiendo demencia. Los equipos nos reunimos alrededor del ritual matutino y damos nuestras pequeñas actualizaciones diarias mientras por dentro nos preguntamos si ese próximo skill viene efectivamente a reemplazarnos. Algunos fansteamos con el bar en la playa, como siempre lo hicimos.
En mis círculos cercanos hablamos constantemente del futuro de la profesión. Cómo va a ser, que se viene. Porque encima el cambio nos agarra viejos, cansados y todavía con medio camino hasta la jubilación. Ninguno sabe muy bien qué va a pasar. La sensación es un espectro que va desde “Todos vamos a ser reemplazados” hasta “Nada nunca podrá reemplazar a un buen profesional humano”. Y yo me siento más o menos en el medio con una actitud de iremos viendo qué pasa y actuando en consecuencia.
También finjo demencia. Cada vez que me toca preparar el contenido de las clases, me pregunto qué valor agregado puedo dejar. ¿Cómo puedo trasladar algo de criterio, una enseñanza que sobreviva al paso del tiempo, más allá de la herramienta específica que quiero enseñar?
Hace poco hablaba con una amiga que me preguntó: ¿Qué p*ronga es un forward deployed engineer? Eso es un buen signo; significa que la rueda sigue girando, los puestos inventados y los profesionales que trabajan solamente de tener reuniones siguen presentes, al pie del cañón. Ayer hablaban de bootcamps, después de crypto, ahora de meterle IA a todo.
La nueva chica de los ravioles renacerá de sus cenizas, probablemente en un puesto de producto.
Los que hacemos esto por amor y porque no queremos hacer otra cosa nos reinventaremos una y mil veces mientras insistimos en que realmente queremos ese bar en la playa.
Y el resto, bueno, se verá.
Nos vemos el próximo viernes.
Hola, vengo con un chivo: preparé una nueva versión de fullstack typescript, el curso de especialización para aprender a hacer apps de punta a punta con next.js y supabase. Si les interesa o conocen a alguien a quien le interese, pueden anotarse directamente desde acá (con descuento).
En el link pueden revisar el programa también.
Espero que hayas disfrutado el artículo de hoy. Te cuento que este newsletter se sostiene de la gente que lo lee. Si querés recibir los próximos textos y bancar este trabajo, podés suscribirte gratis o pasar a una suscripción paga.
Si te gustó lo que leíste y todavía no sos parte de la familia de Sin Códigos:
Y si realmente te gustó
☕ Regalame un Cafecito
💌 Compartilo



