Desde el banco
Hola, amigos de Sin Códigos, ¿Cómo están? Edición cortita hoy, no voy a pedirles que lean algo largo en la semana de la final mundialista. Si no son argentinos, entonces demos vuelta a esa frase; no van a pretender que yo escriba algo largo en la semana de la final.
Dicho esto, y a riesgo de quedar como esa gente oportunista que escribe textos con IA sobre las once lecciones que nos dejó Scaloni para el armado de equipos, quiero aprovechar esta locura para encarar un tema que me preocupa: los juniors en tecnología.
Estas semanas las redes explotaron con memes sobre cómo Scaloni no le da minutos a Nico Paz y al Colo Barco. Y sí, estar en el banco a los veinte años debe de ser desesperante. Tenés ganas de comerte al mundo y todo para probar, lo único que querés es la oportunidad de correr. Pero la realidad es que ese banco también tiene sus muy necesarias lecciones.
Ni Paz ni Barco llegaron donde están sin una trayectoria previa. No es que miraron un par de videos de youtube y los convocaron a jugar. Ambos tienen cierta experiencia en clubes y exposición en la cancha. ¿Por qué el técnico no los pone a jugar?
Primero, porque Molina x Montiel. Segundo, porque todavía los debe ver verdes en experiencia y criterio.
El banco, en ese sentido, es una gran lección. Da la posibilidad de observar desde una distancia segura a aquellos que ya saben jugar y aprender directamente desde la experiencia ajena. No lo digo yo, lo dijo Aimar en una entrevista que ahora no estoy pudiendo encontrar.
En tecnología deberíamos tener un banco. Hoy en día lo tenemos, pero el concepto no es el mismo. En general, la persona que está “en bench” solo está esperando. No participa activamente en proyectos productivos. Hay que mirar a un par de seniors correr antes de pensar en caminar.
El onboarding típico del junior es leer documentación, asignarse un ticket fácil, abrir un primer PR. Quizás eso funcionaba hasta hace un tiempo, pero hoy, con las herramientas que tenemos, los desafíos son otros. No es tanto cómo hacemos algo, sino por qué se hace de cierta forma o para qué se hace.
Realmente creo que nunca tuvimos tanta gente productiva que no tiene ni la menor idea de lo que está haciendo.
Lo que no se puede delegar a una IA es el contexto de por qué se hacen las cosas. ¿Por qué esta arquitectura y no aquella? ¿Por qué esta decisión en este momento del producto? ¿Por qué si ese PR funciona igual no va?
Son decisiones que dependen del criterio y de la experiencia.
Por eso creo que hoy más que nunca hay que crear espacios intencionales para transferir criterio. Sesiones de pair programming donde el senior narra lo que piensa, code reviews que explican el porqué y no solo el qué, post-mortems donde el junior escucha activamente, decisiones de arquitectura donde alguien con menos experiencia puede escuchar cómo se razona.
Me parece mucho más productivo ser shadow en un proyecto por un sprint que pasar dos semanas leyendo documentación.
Yo sé que nadie tiene tiempo ni ganas de implementar estas cosas, pero es importante. Si no empezamos ahora, ¿Quién va a ocuparse del código cuando todos nosotros estemos atendiendo bares en la playa?
Retirados en Miami, claramente.
Para pensar.
Eso es todo gente, nos vemos del otro lado.
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