Dan Koe y la economía de la desesperanza
¿Querés cambiar tu vida en un día? Esa es la premisa de un artículo de Dan Koe que dio la vuelta a Internet en estos días. Usualmente este tipo de contenido no suele encontrar espacio en mi newsletter, pero este en particular causó tanto revuelo, tantas opiniones polarizadas y se compartió tanto que llegó a trascender las fronteras de sus consumidores habituales (me lo compartió una persona por whatsapp).
¿Quiénes son sus consumidores habituales?
Hombres que tienen podcasts de opinión sin fundamentos.
Emprendedores frustrados.
Yo.
Si, yo. Voy a contarles sin ningún tipo de vergüenza que consumo regularmente a Dan Koe. Tengo acceso a la beta cerrada de Eden (antes Cortex), su último producto en construcción que promete ser un “segundo cerebro apoyado por IA” y en realidad es algo así como un Notion flojo de papeles.
Su contenido no me parece bueno, pero no puedo parar de consumirlo y estudiarlo porque logró convencer a mucha gente de que sí. Eso para mí es digno de análisis.
Dan Koe es el ejemplo perfecto de cómo, con un mix de marca personal y buen storytelling, cualquier discurso mediocre se transforma en un producto que de lejos se ve deseable. Casi todo su contenido es refrito aspiracional que ya hemos visto mil veces en otras cuenta de emprendedurismo… pero con un twist.
El mensaje de Dan es a todas luces lo que en Argentina definimos como “contenido de cornuda”. Una persona que comparte frases aspiracionales en Instagram. Que tiene un cuadro de ríe, vive, ama. Que tira en el medio de una conversación conceptos que parecen profundos, pero en realidad es todo fachada. No hay profundidad. No hay nada ahí.
Dan hace lo mismo. Muchas cosas que dice son ciertas y el mensaje aspiracional es lindo. Pero gran parte de sus consejos son sumamente difusos. No nos presenta un sistema claro de pasos para seguir que nos lleve del punto A al B. No tenemos una forma de medir resultados. No tenemos método.
Sí, hay ejercicios de journaling y la idea de autoanalizarnos hasta el hartazgo, pero nada más. El resto tenés que “descubrirlo por vos mismo” y “quizás solo funcione si estás en el momento correcto de tu historia”.
Qué conveniente.
Todo es tu culpa
El contenido de Dan es genérico, pero su twist es ser edgy. Muchos de sus videos empiezan con frases como “esto no es para todo el mundo” o “a muchos les va a doler”. Así se nos presenta como un heraldo de la verdad, el único que se atreve a decir eso que nadie dice.
Y después procede a dar el consejo más genérico del mundo.
En su mundo, y en el del 99% de los creadores de contenido sobre emprendedurismo, la culpa de toda falla y falta de éxito es siempre 100% responsabilidad del lector:
No estás intentando lo suficiente
Tenés una mala relación con el dinero
No estás dispuesto a poner las horas de trabajo que requiere estar donde querés estar
El pobre es pobre porque quiere
No hay lectura de la persona en contexto. No hay ningún tipo de ajuste. Se esperan los mismos resultados de una persona que tiene asegurada comida y techo que de otra que tiene cinco horas de viaje para llegar a un trabajo que apenas le cubre las necesidades básicas.
Y si no te gusta, esforzate más. Bro.
Si partimos de la premisa de que nadie nos va a regalar nada, supongo que Koe tiene razón. La diferencia es que, si de verdad le importaran los resultados, creo que podría crear un método para realmente crear oportunidades de éxito equitativas.
¿Por qué no lo hace? Porque no es rentable.
La gracia de este contenido es que no nos sirva del todo.
Que nos deje queriendo más.
Que nos dé la sensación de que estamos haciendo algo con nuestras vidas, pero no lo suficiente como para dejar de consumir a su creador.
Es placebo mental, porque el verdadero cambio requiere esfuerzo, método y disciplina.
Ya lo resumió mi amigo personal Dami
Todo este contenido con consejos amplios y genéricos y términos como Human 3.0 es una distracción del verdadero camino del cambio. Nos vende la idea de un futuro individualista donde cada ser humano es una mini empresa y que su éxito y fracaso radican solamente en sus acciones individuales.
Si ustedes, como yo, viven en una sociedad, saben bien que no es así. Las oportunidades suelen nacer en la intersección del esfuerzo, la suerte y una mano amiga.
Toda la Internet es una paywall
Quizás sea algo irónico que me queje del contenido de pago considerando que hace relativamente poco activé mi propia suscripción. Claramente considero que hay contenido por el que vale la pena pagar: deep dives, cursos, plantillas, recursos, comunidades y mucho más.
Lo que me molesta es la fórmula que siguen casi todos los vendedores de pocos escrúpulos. Es la versión digital del prestidigitador que vende baratijas en una feria.
Lo que venden posiblemente no es tan valioso ni tan difícil de encontrar en otras fuentes, por eso lo tiñen de dorado con historias de éxito y lo inflan posicionándose como expertos con contenido gratuito donde:
Nos hacen pensar que tenemos una falencia
Nos responsabilizan de arreglarla
Nos convencen de que si compramos algo podemos arreglarlo nosotros (gracias a que ellos nos dan la respuesta)
En el momento en el que nos sentimos mal y empezamos a dudar de nuestra propia capacidad, PUM: aparece frente a nosotros un botón de suscripción.
Eso es para mí la economía de la desesperanza.
En este momento donde la cosa está difícil y muchas personas están buscando cómo encarar el futuro, aparece un tipo en una remera negra diciendo “QUEDAN SOLAMENTE 36 MESES PARA QUE PUEDAS HACERTE RICO” y obvio que te va a dar ansiedad. Es lo que busca. Y convertir esa ansiedad en intención de compra y hacerse efectivamente rico en 36 meses.
Varias veces estuve a punto de caer y pagar algunos de estos contenidos, pero siempre me contuve. Les soy sincera: me salva el cocodrilo en el bolsillo, nada más.
Mi método es simple y se los regalo, no hace falta que me paguen: Tengo por mes un presupuesto máximo que puedo gastar en servicios online. Entonces, antes de comprar contenido o suscribirme a alguna plataforma, suelo leer reviews. En mi experiencia, el mejor lugar para encontrar opiniones honestas en este momento es Reddit. Así que googleo (sí, a mano) el nombre del creador, el de la oferta, y me pongo a leer reviews en Reddit.
Otra cosa que empecé a hacer es leer algunos capítulos de libros de psicología y marketing. Un poco por interés, pero también para entender cómo funciona nuestro cerebro y qué técnicas usan para engañarnos. Es divertido: como hacerle ingeniería inversa a nuestra compulsión por comprar.
Pocas cosas me dan tanta bronca como el marketing del miedo. No caigan en esa amiguitos. No necesitan a ningún gurú que les diga que hacer. Con hablar con colegas, hacer terapia y tocar un poco de pasto basta.
Feliz viernes.
Me acabo de dar cuenta que les dije que hacer. Pueden proceder a no hacerme caso.
Hola, gracias por leer el ensayo de hoy. Te cuento que este newsletter tiene también una versión paga con contenido extra todas las semans. Esta semana el contenido pago es una guía ilustrada basada en un ensayo de Paul Graham. Si me preguntan a mi quedó muy hermosa.
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Muy bueno. Muchas gracias.
(Creo que en línea con lo que planteas comencé a leer "The Age of Magical Overthinking: Notes on Modern Irrationality". Está piola)
Vos sabes que a Dan Koe lo conozco de nombre, pero cada vez que leí de él, leí mas o menos lo mismo: que es un revolucionario, un gurú de hábitos y visión, etc. etc.
Yo también pasé por esa época de querer buscar soluciones mágicas en otros, y si buscás, encontrás.
Pero me encanta que de manera simple hayas explicado esto: la desesperanza es una nueva economía (junto con la de la atención) y la ansiedad es el medio.
Pregonar que todo se va al carajo y vender la solución, con la premisa de que si no funciona, el problema no es la solución, es quien la ejecuta jaja.
Gran post como siempre Bel, gracias.