Cuatro posibles futuros del trabajo
Progreso, trabajo y culpa en tiempos de la inteligencia artificial
Hace años que todas las semanas abro en mi Instagram un segmento llamado Terapia IT. Es un espacio donde mis seguidores pueden dejar preguntas que voy respondiendo a lo largo de los días. Los temas que trae la gente son varios: desde cátedras malas hasta compañeros botones y dramas con RRHH.
En el último tiempo aparecen cada vez más:
Sueldos congelados
Carreras que no avanzan
Cansancio de la formación constante
Miedo a cambiar de trabajo y perder estabilidad
Hartazgo general con la industria
Se me hace complicado, en ocasiones, acompañar porque no tengo el panorama completo. Por un lado, es cierto que la industria se volvió más difícil en cuanto a ofertas y sueldos. Pero no siempre podemos culpar a la industria, porque en algunos casos la responsabilidad es individual. No pueden ser todos rechazados por el sistema; alguno tiene que ser genuinamente malo.
Al margen de los chistes, estamos viviendo épocas oscuras en el ámbito laboral. Lo sé porque lo veo. Hay personas que estudiaron, trabajaron y se adaptaron. Cambiaron de stack y aceptaron proyectos feos pero estables, que aguantaron reestructuraciones, líderes nuevos, estrategias de moda. Hicieron networking y participaron en workshops. Personas a las que genuinamente les gusta lo que hacen.
Y aun así hoy se sienten estancadas, cansadas, con miedo… o todas las anteriores. La sensación en la calle, al menos la calle online, es que todo va en picada.
Y quizás sí, eh. El año pasado, para estas fechas, el World Economic Forum lanzó un reporte sobre el futuro del trabajo. Es un análisis sobre el impacto de la IA y la tecnología en las industrias, en conjunción con la crisis económica y otras variables. Según ese reporte, en el período 2025–2030 se vería un crecimiento en puestos de data engineering, fintech engineering y similares, y la desaparición de muchos puestos administrativos, entre ellos los trabajadores postales.
Ahora, un año más tarde, el WEForum realizó otro informe. No es exactamente análogo al anterior, pero es interesante porque ya no hablan de puestos a desaparecer. Ahora directamente nos plantean cuatro escenarios posibles hacia los que se dirige el mundo.
Parece que las predicciones de 2025 les quedaron obsoletas.
En el nuevo informe plantean que el futuro del trabajo en 2030 depende de dos fuerzas que se cruzan: qué tan rápido avanza la IA y qué tan preparada está la fuerza laboral para adaptarse. De esa interacción proponen cuatro escenarios:
Progreso “supercargado”
Las capacidades de la IA crecen exponencialmente y transforman industrias, modelos de negocio y flujos de trabajo. La productividad se dispara y aparecen nuevos puestos. El personal formado logra aprovechar la IA agentiva para mejorar su propia productividad y contener parte del desplazamiento. Aun así, muchas tareas y empleos que requieren menos formación desaparecen y las reglas (ética, gobernanza, protección social) quedan relegadas en las prioridades.
La era del desplazamiento
La IA avanza a gran velocidad, pero la adaptación humana y los sistemas educativos no alcanzan. Las empresas automatizan como solución rápida y desplazan a la gente más rápido de lo que se puede reentrenar. Suben la productividad y los riesgos, pero la sociedad se fractura: desempleo, caída de la confianza y gobiernos lidiando con inestabilidad.
Economía “copiloto”
La IA progresa de forma más gradual y la humanidad se forma a la par, así que el foco está en aumentar capacidades: una especie de simbiosis humano + IA, en lugar de automatizar masivamente. La transformación es incremental, y los países y empresas que invirtieron temprano en formación, movilidad, infraestructura digital y gobernanza absorben mejor la tecnología.
Progreso estancado
La IA avanza, pero la humanidad no crece en talento ni en habilidades críticas. La productividad mejora de manera desigual: algunos sectores y regiones se quedan con la mayor parte de las ganancias, mientras otros pierden competitividad. La automatización cubre la escasez de personal y el desplazamiento pega sobre todo en roles rutinarios. En paralelo, sube el valor de oficios calificados y trabajos manuales. La promesa de prosperidad se diluye y crecen las brechas y la inequidad.
Estos escenarios son “posibilidades” y muchos parecen sacados de un capítulo de Black Mirror o de alguna otra ficción futurista. El hecho de que el World Economic Forum los exponga como ejercicio mental ya es motivo suficiente de alarma.
La solución que plantea el informe es parar, analizar las capacidades del personal e intentar apuntar al escenario de simbiosis con la IA. El gran problema de eso es que depende enteramente de la buena predisposición de gobiernos e industrias.
Me parece aterrador tener que delegar el futuro de mi bienestar en corporaciones para las cuales soy solo un número. Esto implica que nosotros, como individuos, tenemos que tomar acción para asegurar nuestro futuro. Otra vez.
Es entendible la sensación de cansancio cuando, de un año para otro, el panorama cambia constantemente. Parece que estamos tirando nuestro esfuerzo en un agujero sin fondo y no vemos nunca el retorno.
Se nos sigue diciendo que si no avanzamos es porque no hicimos lo suficiente. Que si el sueldo no acompaña, hay que formarse más. Que si el trabajo aburre, hay que reinventarse. Que siempre hay algo más que podríamos haber hecho mejor.
La realidad es que estamos caminando por un pantano con los ojos vendados y sin ningún tipo de previsibilidad sobre lo que se viene.
Cuando la gente busca certezas, no sé qué responder. Lo único que tengo es mi visión de las cosas. Creo que, en cualquier escenario, tener conocimiento e información es mejor que no tenerlos. Creo también que el esfuerzo destinado a aprender nunca queda obsoleto. Quizás las herramientas y los procesos cambien, pero el aprendizaje es mucho más que aprender a usar X o Y. Cuando hacemos conexiones neuronales sobre un tema, cambia nuestra perspectiva y la forma en la que nos relacionamos con el mundo, y esas conexiones se pueden extrapolar a otras situaciones de la vida. Con o sin IA.
Pero también creo que la mejor manera de adquirir conocimiento es a través de la curiosidad, no como forma de optimización ni para extraer hasta la última gota de productividad, sino por el genuino interés de entender cómo funcionan las cosas.
No sé si esto les va a servir o si abre más preguntas. Mi intención no es compartir fórmulas mágicas; no las tengo.
Sepan que si están cansados y se quieren bajar de la rueda, es completamente normal. Probablemente todos estemos haciendo algunas cosas mal, pero el problema es mucho más grande que nuestras acciones individuales y requerirá del esfuerzo colectivo para solucionarse.
Cada época trae sus desafíos y esta es la que nos tocó. Viviremos nuestra mejor vida a pesar de todo.
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Muchas gracias por tu perspectiva. Me ayuda a entender este momento
Justo hoy que publicaste esto, Mercado Libre despidió a unas 100 personas del equipo de UX/Content con el argumento de que van a ser reemplazados con agentes de Inteligencia Artificial...
Definitivamente como decís, esto va en picada