Cómo se siente vibecodear con veinte años de código encima
Inteligencia artificial con sabor a nostalgia
Una de las cosas que me tomó completamente por sorpresa en la vida es el paso del tiempo. No en el sentido literal claramente, sino en el contexto de ver desaparecer de la mente colectiva cosas que para nosotros todavía son relevantes.
Gran parte de los consumos que fueron importantes para mí y cambiaron el curso de mi vida hoy ya no son relevantes para la población joven. Y, nos guste o no, es a estos jóvenes a quienes ahora mismo les toca representar a la humanidad en el campo laboral, cultural, científico, etc.
El problema es que a pesar de tener un tatuaje del Portal y usar más de lo que me gustaría referencias a Firefly, yo no me siento culturalmente obsoleta. Al contrario, todavía tengo la sensación de que puedo hacer lo que quiera. Incluso ser TikToker si un día me despierto con ganas.
Me refugio en pensar que es simplemente el orden natural de las cosas, y así como yo me crié en un mundo de referencias a los Simpsons que cada día queda más lejano a esta generación le pasará lo mismo y así por la eternidad.
Allá por 2005 yo trabajaba armando páginas web. Fue por aquella época que migramos de trabajar con tablas para armar la estructura de las páginas con CSS. Encontrar información en internet sobre cómo funcionan las cosas no era como ahora. Los buscadores no eran tan sofisticados. Encontrar la solución a un problema o entender la implementación de una especificación del lenguaje requería tiempo de investigación. En la cuarta página de resultados de Google. A veces incluso en libros físicos.
La mayoría del trabajo era PHP con algún template encima. Las páginas no tenían ni por casualidad el nivel de interacción que vemos hoy.
Un día viene Pablo, mi jefe (que dicho sea de paso para mí era “un señor” y ahora me doy cuenta que apenas tendría veinticinco años) y me dice “Bel, Pepito el cliente nos pide que agreguemos una galería de fotos que se deslice de costado ¿Lo podremos hacer?”
Y yo que en ese momento tenía 18 años dije “sí, sí claro” y me puse manos a la obra. Encontré en un foro perdido un snippet en javascript y lo encajé a martillazos en el código de mi página esperando que funcionara plug-and-play.
Como bien adivinarán, eso no pasó, pero yo no tenía alternativa. El cliente quería la galería. Así que hice lo único que podía, me senté a desarmar el código del snippet. Entender qué hacía. Consulté en el foro. Le consulté a Pablo. Le consulté a otros amigos que también estaban dando sus primeros pasos. Puteamos un rato. Eventualmente quedó.
Hace unos días le pedí a Cursor que me ayude a programar una integración con Mercado Pago para mi sitio web personal. Mi idea es poder vender de tanto en tanto contenido premium sin tener que depender de mantener otra plataforma. El trabajo del agente para integrar la plataforma fue impecable, en quince minutos teníamos el flujo de pago armado y funcionando en un entorno de prueba con base de datos incluida. Como ya estaba embalada, decidí seguir y le pedí algunas mejoras de performance para precargar el contenido dinámico. De nuevo, excelente.
Finalmente le pedí unos cambios estéticos. Aunque más o menos hizo lo que le pedí, no era exactamente lo que me imaginaba. Insistí varias veces. Me comí todos los tokens y terminé muy frustrada.
A la mañana siguiente me levanté, hice mi rutina de ser Uber de mis hijos, volví a la compu, me senté con un café y me puse a leer el código en detalle.
Experimenté, rompí cosas, arreglé otras. Le pregunté al chat que hacían algunas propiedades que tenía olvidadas. Agregué funcionalidad. Limpié redundancias.
Estuve una hora inmersa en ese pequeño snippet de javascript y css. Recordé cosas que no tenía presentes del lenguaje y aprendí otras. Fue hermoso.
Ese proceso de tomar código ajeno y descularlo es y siempre fue parte integral del trabajo del programador. En particular si es código del cual no sabemos la calidad. Porque yo veo la integración con la API de Mercado Pago (cosa que hice muchas veces) y más o menos me doy cuenta si está bien hecha, si usa abstracciones, si separa capas.
Pero en estas cosas experimentales de CSS donde no solo influye el código sino la forma en la que el navegador interpreta, los repaints, el dispositivo desde el que lo consumimos. No tenía forma de saber si el código era bueno a simple vista.
Tuve que sentarme a analizarlo. Tiene partes dudosas, pero decidí dejarlas ahí porque es mi sitio web personal y tampoco necesitamos que sea digno de la NASA. Creo que esos son históricamente los momentos de mayor aprendizaje.
No hay valor en escribir y reescribir mil veces la misma integración de memoria. Eso solo nos convierte en data entries de un lenguaje. No me molesta para nada delegarle ese trabajo al agente. Haz lo tuyo, robotito. El verdadero valor está en entender por qué pasan las cosas, cuáles son los mecanismos que se ejecutan detrás.
Al final programar hoy en día con muchos años de experiencia encima se siente muy parecido a como siempre se sintió. Con ligeramente menos fricción y trabajo repetitivo. Tener la experiencia para poder analizar el código no solo nos permite tomar decisiones de diseño sino también entender a qué partes podemos prestarle menos atención y cuáles van a requerir un ojo extra.
Creo que por ahora no puedo evitar recomendarle a cualquier persona que realmente le interese crear en el ámbito tecnológico. Aprendan a usar una computadora, a desarmarla. Aprendan cómo funcionan las cosas y por qué fueron creadas.
Sean eternamente curiosos. La curiosidad va a salvar al mundo.
¿Cómo viven ustedes la experiencia del código asistido? Nos leemos en los comentarios.




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¡Me hiciste volver a mis años de webmaster, jajajaja! Qué lindas épocas.
Creo que lo que más me viene gustando de usar IA es el ida y vuelta para definir una arquitectura. El otro día tomé un proyecto en el laburo: arreglar un sistema que transfiere datos de un cliente a otro para que todo pase en una sola transacción en la base de datos (estaba hecho siguiendo un patrón Saga donde los rollbacks estaban escritos a mano como la operación inversa de la migración). Debo haber estado 2 días enteros del trabajo sólo, discutiendo con mi Copilot (que se llama Del, jajaja) para desgranar punto por punto una solución. Solución que probé y al final no funcionó y jamás iba a funcionar, pero eso es anecdótico.
El ejercicio de la revisión constante, del pensar "me faltó explicarle algo", resulta (si bien más agotador) súper interesante. Es esto que dicen en algunos estudios por ahí de que cuando sos "domain expert" y usas un agente, como que te potenciás una banda porque podés hilar tan fino como quieras.
Todavía tengo esa dicotomía que no me deja ser práctico y delegar del todo, pero de a poco voy probando.
Armar sitios con tablas por dios esos días eran realmente artesanales. Un botón redondeado era una tabla de 3x3 con los bordes usando una imagen de redondeo cortada en photoshop. Que magia inventabamos.
Para contestar tu prompt (Ah) en mi experiencia el codeo asistido por IA realmente me facilitó un montón poder proponer cosas. Chromium es como tratar de entender el Manuscrito Voynich para mi. Y poder decirle a mi minion "Che quiero que los colores acá sean así" y que escriba jeroglíficos por mi, y que encima esté lo suficientemente bien como para ser aprobado? SI DAME MÁS.
Mismo me pasa para codear cosas web como vos decís, ahora quería armar un efectito donde aparecen cosas medio aleatorias y se giran cartas, si tengo que ponerme a ver como corno se hace eso por ahí pierdo un montón de tiempo y me tengo que conformar con algo mediocre. En cambio mi minion lo va a hacer probablemente mejor y lo que no me guste, voy y meto mano yo.
tkm bel saludos al res to de la radio