Batatita, Nadia y el fondo del mar
Una expedición científica, una transmisión en vivo y miles de argentinos conectados por el asombro
Hola Sincódigonautas, ¿cómo les va? Yo estoy bien. Hoy sale edición breve.
Cuando era chica no quería ser bióloga marina ¿Saben por qué? Porque no tenía ni idea de lo que era un biólogo y mucho menos que algunos se dedican especificamente al mar.
Y eso probablemente todavía es cierto para mucha gente, o al menos lo era hasta esta semana. Salvo que vivan bajo una piedra en el fondo del mar seguro se cruzaron con el contenido que nos unió a todos los argentinos: la expedición del SuBastian en el Cañón de Mar del Plata.
Segun mis fuentes la expedición “Underwater Oases of Mar Del Plata Canyon: Talud Continental IV” es “una misión científica sin precedentes”. Liderada por investigadores del CONICET en colaboración con el Schmidt Ocean Institute, se desarrolla a bordo del buque Falkor (menos mal que no le pusieron Artax), durante 19 días entre fines de julio y agosto de 2025. El objetivo principal: explorar el Cañón submarino de Mar del Plata, una gigantesca garganta oceánica de más de 3.500 metros de profundidad y estudiar su biodiversidad.
Tengan en cuenta que yo no soy ni divulgadora científica ni bióloga marina. Pero por lo que estuve leyendo es la primera vez en aguas argentinas que se utiliza tecnología de punta para transmitir en vivo imágenes inéditas del fondo marino. Y ese diferencial se hizo notar: Entre la calidad de las imágenes, la posibilidad de verlas en vivo por YouTube y la calidez del equipo, el stream explotó de espectadores. Lo que empezó con 300 personas conectadas creció a ritmo de meme y afecto.
De hecho, la noche del 30 de julio, la transmisión se convirtió en el contenido más visto online en el país, según Real Time Rating. Una locura si tenemos en cuenta que se trata de ciencia oceánica. La curiosidad estaba ahí, latente. Solo hacía falta alguien que la despierte.
Parte del éxito tiene que ver con que espectadores no solo observamos pasivamente: tuvimos la posibilidad de participar en vivo. Esto generó una sinergía donde a través del chat pudimos bautizar a los animales y crear memes y chistes afectuosos sobre los hallazgos. Así nacieron personajes virales como la estrella culona, Batatita o la mamá pulpo luchona que lejos de trivializar la ciencia, funcionaron como “puerta de entrada” para que más gente se sumara a ver las transmisiones
Quizás no todo está perdido.
Estamos hablando de ciencia sucediendo en tiempo real, accesible para cualquiera con una pantalla y conexión a internet. Contada en lenguaje humano, no por influencers, sino por los profesionales que están ahí, sumergidos (literalmente) en su trabajo. Personas como Nadia Cerino, la bióloga que conquistó a media Argentina con su voz serena y su amor por el mar.
Anoche, Nadia pidió disculpas por no tener “buena dicción” o “estar preparada para comentar”. Nadia, si alguna vez leés esto: 1) GENIA SOS UNA GENIA y 2) aunque lo hicieras mal, no importa. Nos estás regalando algo mucho más valioso, una conexión directa y sincera con el asombro.
En un mundo dominado por el contenido corto, el clickbait y la desinformación, tener una transmisión en vivo desde el fondo del océano hecha por científicos es oro. Probablemente uno de los aprendizajes colectivos más sinceros que tuvimos en los últimos años.
Ah, pero no todo es color Tenazas. Vi también comentarios enojados por la “obligación” de los biólogos de comentar para mantener el interés. Entiendo la crítica, pero no la comparto. La divulgación científica es urgente y vital. En el ruido diario, estas cosas pasan desapercibidas. Y después nos rodean los que repiten como loros que en el CONICET solo se investiga la sexualidad de Batman. ¿Ideal? No. En un mundo ideal, tendríamos comunicadores profesionales dedicados a esto. Pero ya saben que el mundo está lejos de ser ideal.
Aunque nos quieran hacer creer que no, todavía queda interés por las maravillas del mundo y por el contenido que va más allá de lo banal. Lo que falta quizás no es oferta, pero si divulgación. Hay mucha gente haciendo plata con la batalla constante por nuestra atención
Esta expedición tuvo en mi un efecto inesperado. Me recordó la importancia de la divulgación, de compartir nuestros mundos con otras personas. De seguir escribiendo. Quizás con una frase o un stream estamos salvando a otros de caer en el abismo.
Feliz viernes. Nos vemos la próxima.
🌊 Enlaces para seguir explorando:
Canal de YouTube del Schmidt Ocean Institute: transmisiones completas y clips destacados.
Página del CONICET: comunicados oficiales y galería de imágenes.
Sitio técnico de la misión: schmidtocean.org
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Te seguimos leyendo todas las semanas, Bel. Gracias por no frenar. Y por la reflexión sobre que vale la pena seguir compartiendo lo que a uno le apasiona. Es bien fácil olvidárselo últimamente.
Abrazo grande!
Soy bióloga y me hace llorar como un bebé ver a tanta gente emocionada por la expedición en épocas tan espantosas para la ciencia